La vida es frágil, sin duda, pero el amor siempre resiste, nunca se rinde, nunca se va. Sólo hay que cambiar los empujones violentos por avances enérgicos, los pasos hacia atrás por impulsos adelante, los hundimientos por nuevos paisajes.
Y eso, que es algo maravilloso, uno lo descubre cuando las grietas se abren.
productos vistos recientemente
Aquella orilla nuestra
540.00 L
No me da la vida
530.00 L
El pequeño libro de la constancia
640.00 L
El acto de leer
690.00 L